Congreso 2009
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LUNES 18 DE MAYO
DISCURSO DE APERTURA DEL 68º CONGRESO ARGENTINO DE BIOQUÍMICA

Dr. Orlando Gabriel Carballo
Presidente de la Asociación Bioquímica Argentina


Estimados colegas y amigos

En primer lugar deseo darles la más cordial bienvenida y agradecerles hoy su presencia, al inaugurar el 68º Congreso Argentino de Bioquímica en el año de su 75 aniversario.
Asumí la presidencia de Asociación Bioquímica Argentina en marzo del 2008, sabiendo la responsabilidad que esto significaba. Responsabilidad de estar al frente de una Institución que este año cumple 75 años y que como bien decimos siempre “la historia da la ABA está íntimamente ligada a la historia de la Bioquímica en la Argentina” por ser la primera institución bioquímica en el país, que ha sabido sortear obstáculos, transitando situaciones difíciles, reflejo de esta Argentina que a veces nos duele, pero que asumimos con el compromiso de no bajar los brazos y esto nos llena de orgullo.
Cuando empezamos a organizar este Congreso intentamos trasmitirles a todas las instituciones, empresas y colegas el compromiso que, casi como una obligación, tenían de estar presentes; colaborando para que este Congreso, que es un homenaje a una trayectoria, tuviera la dimensión y la presencia que se merece.
Hoy con gran alegría llegamos a este inicio gracias al esfuerzo de muchas personas, donde vamos a actualizar algunos temas de interés para nuestro accionar diario, y esperamos que esta sea una buena oportunidad para intercambiar experiencias, conocimientos y, por que no, para acercar lazos profesionales.
Durante estos días veremos algunos de los recientes avances en diferentes campos de la bioquímica en distintas especialidades.
Este congreso consta de 2 cursos, 9 conferencias y 12 simposios, con temas muy diversos tomando como eje las “Patologías Bioquímicas asociadas al metabolismo”, y donde se han presentado 109 comunicaciones libres.
Los dos cursos son de primer nivel, uno de errores congénitos del metabolismo organizado y dirigido por la Dra. Juana Pasquini y otro referido a los disturbios metabólicos en el paciente crítico organizado y dirigido por la Dra. Silvia González, nombres que me eximen de presentaciones ya que por si mismos hablan de excelencia profesional.
Hoy, lunes hemos tenido actividades en conjunto con distintas sociedades científicas (Sociedad Argentina de Endocrinología, Ginecológica y Reproductiva, Sociedad Argentina de Nutrición, Sociedad Argentina de Nefrología y Fundación Bioquímica Argentina) marcando un rumbo desde la ABA, de unión con entidades hermanas en pos de la formación bioquímico-médica y en defensa de nuestra profesión, comprometiéndolas en tener actitudes similares.
Los temas van desde errores congénitos, pasando por la endocrinología, inmunología, medio interno, hematología, heredopatías metabólicas y calidad y gestión, para terminar el día jueves con las Jornadas Satélite de Calidad a desarrollarse en el Hospital Italiano.
Quiero aprovechar esta oportunidad con uds. para compartir algunas reflexiones sobre el accionar bioquímico y la época que nos toca vivir.
El mundo esta constantemente cambiando. La emergente tecnología y el desarrollo vertiginoso del conocimiento y de las comunicaciones han generado un fuerte impacto en el trabajo de laboratorio.
La industria estimula la innovación y el cambio, crea nuevas necesidades, y el bioquímico, a veces deslumbrado por lo nuevo, se ve enfrentado a incentivos que le son difíciles de controlar y puede fácilmente involucrarse en situaciones que merecen un análisis desde la perspectiva de la ética bioquímica sin entrar en una actitud sofista. Será para reflexionar la relación entre la industria de la salud y la bioquímica.
La ciencia de la computación hace maravillas con la tecnología aplicada al laboratorio clínico facilitando el trabajo analítico, nuevos instrumentos que permiten cada vez, con mayor rapidez y exactitud, obtener un resultado; esto unido a la robótica que permite facilitar los procesos preanalíticos, pero no debemos olvidarnos de la actuación profesional, con todo lo nuevo que esto implica y sobre todo el conocimiento de la fisiopatológica que es lo que nos distingue, nos hace mejores bioquímicos y nos ubica en un lugar de excelencia frente a los distintos actores del diagnóstico clínico.
Con frecuencia se nos pregunta que valor tiene pertenecer a tal o cual entidad bioquímica. Es indudable que el rol que juegan las sociedades científicas debe evolucionar junto a los cambios sociales. Los bioquímicos debemos contar con organizaciones que velen por nuestros intereses profesionales en su conjunto, no solo por los nuestros en particular, y que fomenten la atención bioquímica tanto en el sector público como en el privado; para ello necesitamos entidades fuertes, que representen adecuadamente a los distintos sectores con opinión sobe temas contingentes y con capacidad de influir en el desarrollo del accionar bioquímico en la salud nacional.
Para finalizar, en esta oportunidad tan especial para el que habla, no puedo dejar de cumplir con la sagrada obligación de agradecer a las personas de quienes aprendemos, y en este sentido surgen 4 nombre, que están entre quienes tuvieron la audacia de ofrecerme la presidencia, hago referencia a: las Dras. Silvia Morilla y Raquel Osatinsky y los Drs. Aníbal Bagnarelli y Néstor Litwin; sin sus consejos esto sería una tarea imposible para mi.
Quiero agradecer también a todos los que colaboraron con la organización de este congreso, a los invitados oficiales, a los miembros de la Comisión Directiva y de la Comisión Técnica, miembros de la secretaría de la ABA y a la Comisión Científica, especialmente a su Coordinador el Dr. Fernando Brites, por su gran empeño, esfuerzo y capacidad organizativa, como así también a la Dra. Silvia González, con una capacidad de trabajo (y, si me permiten, con un ángel) realmente poco común.
A las empresas que nos acompañan siempre y a las que se han ido incorporando, también muchas gracias; a los disertantes por su colaboración desinteresada; a todos y cada uno de los que han aportado ideas para que este congreso tenga la calidad científica a que nos tiene acostumbrado la ABA y a poder celebrar estos 75 años de LABOR INCLAUDICABLE.
Realmente me siento orgulloso de pertenecer a esta institución.
Por último debo agradecer a un grupo de personas quienes con su apoyo y comprensión me ayudan a cumplir con mi cometido, a mis hijos y a mi esposa Patricia quien siempre aporta con amor y ternura sus consejos, en ellos hago extensivo el agradecimiento a todos los familiares de los bioquímicos que sacrifican tiempo hogareño en pos de nuestra profesión.
Por estos 75 años, mis respetos a los pioneros, a los que crearon esta institución, pues son los que vislumbraron que nuestra profesión merecía ser considerada como una Carrera, donde la información que brinda, a través de sus resultados de laboratorios, es fundamental para el Diagnóstico Clínico.
La ABA ha marcado, sin lugar a dudas, un camino: el de brindar el conocimiento a la mayor cantidad de colegas de todo el país a través de sus cursos, congresos y su revista (Patología y Bioquímica Clínica), donde tantos colegas pudieron difundir sus trabajos, y la participación permanente donde hubiera que representar o defender a nuestra profesión.
Hago votos para que el conjunto de las instituciones bioquímicas transitemos juntos esta senda, en un momento donde el compromiso con la profesión que hemos elegido, nos exige esta unión en defensa y posicionamiento de la misma.
No me queda más que agradecerles su asistencia, tenerlos aquí resulta un honor para nosotros.
De esta manera damos por inaugurado este 68º Congreso Argentina de Bioquímica.

Muchas gracias